Por: Karina Medina
En medio de tantas sincronicidades y emociones nació lo que, para mí, ya puede considerarse un nuevo mantra nacional: ¿Y si sí?
Una frase tan sencilla terminó convirtiéndose en mucho más que un grito de esperanza. En esos tres pequeños términos se concentró algo profundamente mexicano: la posibilidad de creer, de imaginar un futuro distinto y de reconocernos, aunque fuera por un instante, como capaces de crear una realidad diferente.
Durante noventa minutos ocurrió algo extraordinario.
No existían ideologías, clases sociales, profesiones ni diferencias. Éramos, simplemente, mexicanos. Millones de personas con una misma atención, una misma emoción y, quizá sin saberlo, una misma intención.
Todos sosteniendo la misma pregunta: ¿Y si sí?
Hay quienes dicen que la energía sigue al pensamiento. Si eso es cierto, vale la pena detenernos un momento a observar lo que acabamos de vivir.
¿Qué sería posible si esa misma fuerza colectiva pudiera dirigirse hacia otros horizontes? ¿Qué pasaría si esa unidad dejara de aparecer únicamente en los grandes eventos deportivos y comenzara a manifestarse también en los desafíos cotidianos de nuestro país?
Porque cuando una sociedad logra alinearse alrededor de una visión compartida, deja de ser únicamente una suma de individuos. Se convierte en una fuerza capaz de transformar realidades.
México tiene con qué.
Tenemos creatividad, inteligencia, resiliencia. Tenemos la extraordinaria capacidad de tendernos la mano cuando las circunstancias se complican. Tenemos talento, trabajo y, sobre todo, un enorme corazón.
Quizá por eso mi mente sonríe cuando imagina las posibilidades.
Porque si fuimos capaces de vibrar al unísono durante un partido de fútbol, también podríamos hacerlo para construir comunidades más fuertes, instituciones más sólidas y un país que vuelva a creer en sí mismo.
Durante siglos, pocos fenómenos han logrado movilizar verdaderamente a las masas. La religión ha sido uno de ellos. El fútbol, otro.
Pero me pregunto si no estaremos comenzando a presenciar el nacimiento de un nuevo movimiento.
No uno basado en banderas o ideologías, sino en consciencias.
Una re evolución silenciosa que empieza cuando cada persona recuerda que su manera de pensar, de hablar y de actuar también construye la realidad colectiva.
Ojalá esta reflexión encuentre eco en más personas. Estoy convencida de que somos muchos más los que soñamos con nuevas posibilidades para México.
Y quizá todo gran cambio comience exactamente así… Con una sola pregunta.
¿Y si sí?
Christian Karina Medina Sarmiento
Consultora en estrategia y liderazgo consciente.
Narrativa y construcción de la realidad.
No analizo tendencias. Analizo estructuras.






