En Saltillo, padres de familia han comenzado a encender alarmas ante el creciente número de denuncias por bullying en colegios particulares, una tendencia que, según afirman, se ha intensificado durante este ciclo escolar.
De acuerdo con información llegada hasta nuestra mesa de redacción, los incidentes abarcan desde agresiones verbales y exclusión social hasta casos más graves que involucran violencia física dentro de planteles privados. Lo que preocupa a los padres no es solo la frecuencia, sino la sensación de indefensión ante la falta de intervención institucional.
La dependencia responsable de supervisar que en los colegios —públicos y privados— se cumplan las normas en materia de convivencia escolar, protocolos de atención, medidas de prevención y garantías de seguridad es la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPC). Sin embargo, señalan los denunciantes, la ausencia de supervisión oficial se ha vuelto una constante.
Padres consultados aseguran que, aun cuando existen normas claras sobre la operación de los centros educativos y protocolos obligatorios para atender casos de violencia escolar, las inspecciones no se realizan con regularidad. En algunos planteles, afirman, no han recibido visitas oficiales en meses o incluso años, a pesar de solicitudes formales.
Entre los planteles mencionados en estas denuncias, destaca el Colegio Americano de Saltillo, el cual ha sido señalado por padres de familia como un probable foco donde se estarían presentando múltiples casos de bullying. De acuerdo con los reportes que han llegado a esta mesa de redacción, las familias aseguran sentirse desprotegidas ante la escasa respuesta institucional y la falta de supervisión oficial.
Mientras tanto, el llamado de la comunidad escolar es claro: la SEPC debe retomar su papel, reforzar inspecciones, transparentar sanciones e intervenir cuando un colegio no garantiza un ambiente seguro para sus alumnos.
Porque, dicen los padres, el bullying no crece solo; crece donde nadie vigila.







