Por: Ignacio Garcia

La ingobernabilidad que hoy se respira en el Ayuntamiento de Piedras Negras ya es atípica, insostenible y peligrosamente real. Por segunda ocasión, el Cabildo rechazó la cuenta pública del alcalde Jacobo Rodríguez… y no por capricho, sino por algo más simple: no existe información que revisar.

Porque la llamada “cuenta pública” —que debería detallar nómina, contratos, licencias, predial, compras, adjudicaciones, artistas, salud, laptops, grúas, material médico, fraccionamientos y cada peso gastado— solo existe en la imaginación del alcalde.
Los regidores no reciben absolutamente nada. Ni contratos, ni costos, ni bitácoras, ni padrón de proveedores, ni nómina real, ni evidencia de nada.

Lo único que se espera de ellos es que levanten el dedo a ciegas, como si el Cabildo fuera la Ford y Jacobo su gerente gritándoles órdenes a vendedores.
Pero esto no es una agencia de autos, es un órgano constitucional colegiado… y se cansó.

Hoy le dijeron YA BASTA.

Y mientras el Cabildo exige lo que por ley les corresponde, Jacobo hace lo que siempre hace: llorar persecución política.
Lástima que el llanto no es evidencia… y evidencia es justamente lo que no presentó.

Este rechazo abre la puerta a un escenario explosivo:
👉 Denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción por ejercicio indebido del gasto.
👉 Reintegros multimillonarios superiores a los 50 millones de pesos.
👉 Y si no se reintegra el dinero —como marca la ley— entonces sí procede la detención inmediata de alcalde, tesorera, contralor y síndicos firmantes.

No es teoría. No es política.
Es ley. Y es cárcel.

Hoy, lo que se vive en Piedras Negras es el colapso de un gobierno que perdió rumbo, perdió control y perdió vergüenza.
La bomba ya está a punto de estallar… y Jacobo y su gabinete están sentados encima.

Por Liz Salas