Póker abierto
La nota económica de la semana pasada la dio el incremento, en un cuarto de punto, de la tasa de interés en Estados Unidos; y no es para menos. El ajuste de la Fed es un punto de inflexión: concluye un ciclo en la política monetaria mundial, que inició hace casi una década, e inicia uno nuevo.
Mucho ya se ha comentado sobre el tema: causas y orígenes, ganadores y perdedores, riesgos y consecuencias. Las razones pertenecen al pasado, por lo que son fáciles de encontrar. El saldo de beneficiados y perjudicados corresponde al presente, por lo que con un poco de análisis e investigación se puede determinar con sencillez. En cambio, los efectos y amenazas se inscriben en el incierto espectro del futuro; de ahí la diversidad de opiniones.
Prolongados meses de especulación sobre un lance largamente anunciado trajeron a los mercados internacionales de cabeza, azuzando la maligna volatilidad y alimentando la Hidra de las economías del orbe: la incertidumbre.
Al final del día, el anuncio que podría haber abierto la “caja de Pandora” sobre nuestra economía fue más que bien recibido por los agentes económicos. Ni volaron los capitales ni se depreció abruptamente el peso, sino todo lo contrario. La larga espera permitió que los efectos fueran descontados, previa y gradualmente, de tal suerte que la reacción positiva de los mercados fue más bien la celebración del fin de la incertidumbre.
Más tardó la Fed en anunciar la medida que otros bancos centrales, como el nuestro, en emularla. La medida tuvo tiempo suficiente para madurarse, internalizarse y consensuarse, por lo que su implementación ya estaba más que preparada. Una cosa debemos reconocer a las autoridades monetarias de nuestro vecino del norte: siempre jugaron sus cartas abiertas. La reacción inmediata de Banxico fue la esperada y compensó la ventaja norteamericana en pocas horas.
Con un incremento en el interés ganan los ahorradores y pierden los deudores, sobre todo quienes fijaron sus compromisos a tasa variable. También se castiga la inversión, pues la demanda por crédito se reduce. Los banqueros mexicanos han dicho que esto no pasará. El acicate de la competencia generado por la Reforma Financiera permitirá que disfrutemos de los beneficios de tasas mayores sin pagar sus costos; sólo se reducirá el “spread” entre tasas.
La agenda oculta, el engaño y el albazo no siempre son la mejor estrategia para conducir las negociaciones económicas ni ejecutar las decisiones de política monetaria, y menos en un mundo tan interconectado en el que compartimos suerte y destino.
Muchos retos se vislumbran, desde tasas de descuento superiores hasta una moneda depreciada, en un contexto de precios petroleros complicado. Algo de certidumbre ayuda, mas no resuelve. Las cartas están repartidas. No tenemos mala mano, que ganemos la partida dependerá de nuestra habilidad para jugar el juego.






