Una opinión, una verdad

Redacción: Kevin Jared Martínez Márquez

Dulces y travesuras

Las brujas limpian sus más grandes calderos. Los fantasmas exploran nuevos lugares. Los vampiros pulen sus colmillos. ¡Pronto será Noche de brujas!

Las calabazas con rostros divertidamente-terroríficos estarán por todas partes. Algunos dulces tendrán dentro un hechizo y los gatos negros ronronearán hasta el amanecer.

La Noche de brujas es una festividad de origen celta, es decir, perteneciente a los pueblos que se desarrollaron durante la Edad de Hierro. También se le conoce como «Halloween».

En aquel entonces, todos celebraban el «fin del verano», una etapa caracterizada por períodos de oscuridad prolongados. Las personas estaban convencidas de que sus seres queridos, que ya habían abandonado el mundo de los vivos, regresaban para pasar un tiempo con los que amaron a lo largo de sus vidas.

¡A disfrazarse y a espantar! Se tornó costumbre el uso de máscaras y disfraces para ahuyentar a los espíritus malvados. De esta forma, todas aquellas almas de buen corazón podían recorrer el sendero entre la vida y la muerte sin preocuparse de las fechorías de los «no recordados».

En la actualidad, la Noche de brujas y el Día de los Muertos se fusionaron debido a sus similares características. Ambas festividades fueron adoptadas por los católicos.

Desde mi perspectiva, el recordar a todos aquellos que se han ido y el usar divertidos disfraces es una grandiosa forma para crecer como seres culturales y socialmente respetuosos hacia nuestros ideales.

Muchas personas piensan que celebrar Noche de brujas es difundir todo aquello maligno, cuando en realidad no es así, para nada. Desde que nací he celebrado «Halloween», y créanme cuando les digo que todo aquello que es tenebroso y dañino es ajeno a mi persona, tanto como lo es el agua para los gatos. Soy fiel católico, y nunca he dejado a un lado mi aprecio hacia Dios y su linaje.

Diviértanse entre telarañas y travesuras, y siempre aprecien a la vida como el hombre lobo a la luna. Cabe destacar que los dentistas estarán muy alegres, muy sonrientes.

Esta fue una opinión, posiblemente, una verdad.